Sí hay otras opciones

Lamentablemente en Querétaro vivimos una doble tragedia. Por un lado, el sistema de tratamiento contra las adicciones es, en general, sumamente ineficaz, deficiente y violatorio de los derechos humanos. La mayoría de los “anexos” operan de manera irregular y no emplean las metodologías más modernas. Muchos de ellos se han convertido en verdaderas sucursales del infierno, en las que observamos las bajezas humanas más ruines, como la explotación sexual de las y los internos. En un anexo podemos encontrar la degradación humana en su máxima expresión. Lo peor es que las autoridades que debieran atender esta terrible situación no cuentan con las herramientas jurídicas indispensables y, por lo tanto, se encuentran impedidas para actuar con contundencia y parar en seco esta inaceptable realidad. Afortunadamente, ya se reconoce el problema y se está actuando en la elaboración de una ley que permita, dentro del Estado de derecho, corregir la situación.

La otra tragedia es que, en la gran mayoría de los casos, los internos no son evaluados de manera ética y profesional antes de su internamiento. Los adictos son internados aun cuando la mejor opción terapéutica sea otra. Inclusive, pudiendo ser que el internamiento resulte perjudicial para la rehabilitación integral del adicto y de su familia. Por ejemplo, menores de edad que son internados junto con adultos. Al compartir la tribuna, los adultos expresan —y los menores escuchan y aprenden— historias terribles que influyen en la conducta futura del menor de edad.

Es, por lo tanto, reprobable que un adicto sea internado sin una evaluación previa por parte de un profesional ajeno al interés económico del centro de tratamiento o anexo. De hecho, la propuesta de ley que está en elaboración plantea el derecho del adicto a ser evaluado por un tercero —profesional— que determine si existe la real necesidad de internarlo o no y, en su caso, qué clase de tratamiento requiere.

Es importante tener presente que los centros de tratamiento ya no deben ser utilizados como “basureros humanos” en los que las familias de los adictos o enfermos mentales van y arrojan a su familiar enfermo. Duele decirlo, pero esa es una realidad en la mayoría de los casos de personas que presentan enfermedades mentales graves y cuyas familias no puede cuidarlas. Al no tener alternativa (por ejemplo, no existen hospitales y residencias para los pacientes “psiquiátricos”), van y los internan en un “anexo”. Anexo que no tiene ni la capacidad ni el conocimiento para tratarlo y mantenerlo estable y tranquilo.

Situación similar ocurre con los “hijos ingobernables”, que no son otra cosa que personas humanas que requieren de un tratamiento psicológico en aras de resolver los problemas que los llevan a ser “ingobernables”. Es muy triste e inaceptable encontrarnos con estos casos, ya que fueron resultado de la acción negativa o la omisión de cuidado y muestras de amor por parte de los padres y madres, que en aras de sacudirse el problema que conlleva, deciden internar al menor en un anexo.

En suma, Querétaro reclama la aplicación de tratamientos éticos y profesionales en los que se respeten los derechos humanos de los internos y sus familias. También se necesita de la actuación responsable y seria de los familiares de los adictos y de las autoridades. Incluyendo que a las personas enfermas mentales se les ofrezcan espacios y alternativas de tratamiento. Querétaro requiere que los padres y madres asuman su plena responsabilidad como tales y eviten la formación de “hijos ingobernables”.

Para ello, se requiere de un nuevo marco jurídico, si es que pretendemos vivir en un auténtico Estado de derecho con pleno respeto a los derechos humanos.

Fuente de los deseos: ojalá los familiares de los adictos, como también de los enfermos mentales y de los “hijos ingobernables”, los lleven a una evaluación seria, ética y profesional antes de internarlos. Las unidades UNEME CAPAS, a cargo del Consejo Estatal Contra las Adicciones, ofrecen dicha evaluación de manera gratuita.

Ciudadano comprometido

@TAMBORRELmx

gmotamborrel@gmail.com

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