Si yo no lo veo, entonces no existe

Lamentable pero cierto, pareciera que para algunos el no ver o conocer un determinado problema y sus consecuencias, entonces para ellos dicho problema simplemente; ¡no existe!

Lo anterior, lamentablemente, pareciera ocurre en el debate sobre la legalización del cultivo y comercialización de la marihuana con fines lúdicos o recreativos. Es increíble y reprobable observar como algunos; políticos, comunicadores, legisladores, entre otros, se pronuncian a favor de la legalización plena de la marihuana —quiero suponer que sin una reflexión y análisis serio y previo— repiten frases que asumen son argumentos o razones. También quiero suponer que estos son vertidos de buena fe y persiguiendo o motivados a cumplir objetivos loables como lo es acabar con la narcoviolencia y no por pretender ser personas; cool, avant gard, open mind, progres, o por interés electoral. Por muy buena que sea su intención sus argumentos casi siempre carecen de razón. Veamos algunos ejemplos:

Algunos esgrimen lo que pretenden sean razones y que en un principio se escuchan bien pero basados en supuestos alejados de la realidad y que le restan el sustento necesario y tendrían que ser rechazadas. Por ejemplo; hay quienes niegan o minimizan el daño a la salud del consumidor. Inclusive algunos de ellos señalan que consumieron marihuana en su juventud y que no les pasó nada y que por lo tanto la marihuana no daña la salud (desconocen que la marihuana que ellos fumaron, siendo adultos, contenía una concentración de THC mucho pero mucho menor que la marihuana que hoy se comercializa). Hoy escuchamos argumentos como el que “la marihuana es natural” y que por lo tanto no daña o que “si hasta medicina es” por lo tanto lejos de dañar resulta que cura. La realidad es otra: Está más que demostrado que el consumo frecuente de la marihuana produce daños y que cuando esto ocurre en los menores de edad el daño, por ejemplo el cerebral, puede llegar a ser irreversible; el THC lesiona la capacidad cognitiva, la capacidad de toma de decisiones y la memoria. El consumo de la marihuana produce adicción (1 de 11 en consumidores adultos y hasta 1 de 3 en niñas y niños es muy triste pero hoy podemos ver menores de 8 y 10 años fumando marihuana). Tampoco pasemos por alto el que la marihuana además genera tolerancia de tal manera que para sentir el mismo efecto es necesario que la cantidad a fumar se incremente en prácticamente cada consumo.

Otras supuestas “razones” ignoran la realidad y desconocen cómo se promociona, distribuye y vende la marihuana sobre todo entre los jóvenes. De ahí que tampoco son auténticas razones. Por ejemplo; generalmente quien engancha en el consumo de marihuana a un menor es uno de sus amigos quien por cierto es el que le suministra sus primeras dosis y no un “violento criminal”. Otro ejemplo; Los promotores de la legalización de la marihuana no han observado que las drogas que más se consumen en el país son las drogas legales como el alcohol y el tabaco. En el caso de los menores de edad, se supone que nadie le vende o suministra alcohol y tabaco, la realidad es que hoy en Querétaro 1 de 4 jóvenes que estudian preparatoria o bachillerato ya presentan un consumo problemático de alcohol.

Para quienes proponen la venta controlada de la marihuana, tenemos que ocurre algo similar, desconocen cómo operan algunas autoridades sanitarias, algunos médicos y algunos responsables de farmacias, con los medicamentos de venta controlada. El hecho es que hoy hay más adictos a dichos medicamentos que a la misma marihuana o la cocaína y la heroína juntas. Lo anterior se supone solo son comercializados en determinadas farmacias y bajo receta con código de barras.

Otro ejemplo de lo que pareciera desconocen los promotores de la legalización de la marihuana está en el hecho de que de 6 consumidores de la hierba, 5 consumen una segunda droga y 4 una tercera (aunque digan que no hay sustento científico para ello; la marihuana es puerta de entrada al consumo de otras drogas).

Otras “razones para la legalización” se sustentan en argumentos fundados en una serie de absurdos como por ejemplo: Que si el consumo de marihuana es menos dañino que el consumo de alcohol o tabaco y estos últimos son de producción y venta legal entonces se debería aprobar el cultivo y venta de la marihuana. Que si la intención del gobierno es la de prohibir lo que hace daño entonces que se prohíba el azúcar, grasas saturadas, etc., entonces o se deberían de prohibir también o aprobar la legalización plena de la marihuana. Siguiendo la “lógica” de dichos “argumentos” tendríamos que prohibir también el uso de los vehículos ya que debido a su uso ocurren accidentes fatales (segunda causa de muerte de jóvenes). En suma “razones” que si los reflexionamos solo unos segundos se caen por absurdos.

Fuente de los deseos; Ojalá que todos nos informáramos debidamente sobre las consecuencias de legalizar el cultivo y la comercialización de la marihuana antes de asumir o repetir una posición a favor o en contra.

Ciudadano comprometido.

@TAMBORRELmx

gmotamborrel@gmail.com

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