Una invitación

 

El 26 de junio, desde 1988, se celebra, por acuerdo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, con el objetivo de reconocer e invitar a la reflexión sobre los daños tan grandes que generan las adicciones a drogas ilegales como la marihuana, la cocaína, la heroína, etc.

Es un llamado a reflexionar sobre los daños a la salud de los consumidores adictos, daños que científicamente se han comprobado una y mil veces. Es cierto que algunos de los miles de compuestos de dichas drogas poseen un auténtico valor medicinal, en cuanto a que eliminan síntomas de algunas enfermedades. Ejemplo de ello es la morfina, utilizada para neutralizar dolores extremos en pacientes terminales, o bien, ciertos elementos de la marihuana que son útiles para atender convulsiones desgastantes o para aminorar los efectos negativos, como las náuseas excesivas que sufren las personas que son tratadas con quimioterapias para sanar del cáncer. Es importante reconocer y tener muy claro que este tipo de medicamentos no curan, aun cuando son útiles y hasta necesarios para aminorar síntomas.

El llamado también es a reflexionar sobre el impresionante daño emocional y económico que sufren las familias de los adictos. En México, cobra especial relevancia por los frecuentes daños que ocasionan millones de alcohólicos que, sin saber o reconocer que lo son, lastiman a sus parejas e hijos. Negar el impacto de las adicciones como generadoras de violencia intrafamiliar es tonto e irresponsable.

El llamado, desde luego, implica una reflexión sobre la seguridad de todos. Es innegable que una persona adicta incurre en delitos menores —robo a casa habitación, robo a comercio y de autopartes, cristalazos y asaltos— para hacerse de los recursos económicos necesarios para sufragar la adquisición de su droga de consumo.

En suma, la ONU nos hace un llamado a reflexionar sobre el grave impacto que se deriva del uso indebido de drogas y su tráfico ilícito en la vida de todos nosotros. Es, por tanto, una oportunidad para determinar la ruta a seguir, en la que vislumbro dos opciones. La primera es la de seguir igual y podríamos llamarla “la del tío Lolo”; es decir, podemos seguir como el avestruz que esconde la cabeza en el hoyo y pretender que no hay problema alguno. La segunda es la de cambiar, la de buscar dejar atrás esas terribles consecuencias tanto en la persona adicta y su familia, como en la sociedad.

Es importante señalar que si elegimos la opción de cambiar, el cambio tiene que ser inteligente y sustentado en la realidad nacional. Es decir, para que el cambio sea exitoso, necesitamos tener siempre presente cuáles son las condiciones, esencias y características de la producción, distribución, venta y consumo de las drogas en nuestro país. Sería muy estúpido asumir “recetas”, inclusive exitosas, de otros países ya que, sin dudarlo, existen importantes diferencias entre nosotros y esas naciones.

Finalmente, y también en el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, quiero hacer un reconocimiento a todas aquellas personas e instituciones que hacen un gran esfuerzo por librarnos de los terribles daños que ocasionan las adicciones a drogas ilegales. Especialmente el día de hoy, quiero felicitar y agradecer a nuestras Fuerzas Armadas ya que, aunado a su labor de brindarnos seguridad nacional, también nos apoyan en la lucha contra el tráfico ilícito de drogas; a la Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma de Querétaro que se ha sumado con energía y alegría a las acciones de prevención del Consejo Estatal Contra las Adicciones, en el que me honro de participar. Mención especial también para los Centros de Integración Juvenil, cuyo aporte en la prevención y tratamiento contra las adiciones es simplemente invaluable. Y muchas gracias también a todos aquellos que a lo largo de estos últimos meses se han acercado al Consejo para aportar su experiencia y su trabajo, nombrarlos haría el presente muy largo y correría el riesgo de omitir a alguno, por ello, a todos y de corazón: muchas gracias.

Finalmente, me permito reconocer y felicitar el extraordinario trabajo que realiza todo el personal del Consejo Estatal Contra las Adicciones (CECA). Estoy cierto que con sus acciones de todos los días hemos contribuido a evitar y curar adicciones, es decir, a evitar el dolor evitable y eso es una de las mayores satisfacciones que puede vivir un ser humano. A todos ustedes, muchas gracias. Estoy muy orgulloso de encabezar su esfuerzo y quiero señalarlo. Hoy, con su entrega, profesionalismo y gran calidad humana, todos ustedes hacen más, mucho más, con menos recursos. Felicidades a todos.

Ciudadano comprometido

@TAMBORRELmx

gmotamborrel@gmail.com

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